Tamborrada: tradición, familia y transmisión intergeneracional
En Vitoria-Gasteiz, las voces se sienten más cercanas que lejanas. El ganador de la tamborrada es un ejemplo perfecto de esto. En abril, a medida que se acerca el día de San Prudencio, la ciudad se despierta especialmente en esta tradición, que es más que una fiesta.
El 28 de abril, la tamborrada se convierte en un evento vibrante y constante, con cientos de cuadrillas saliendo a la calle y realizando una danza en la que se perfeccionan cada paso y los golpes de tambor.
Nuestra tradición en vestimenta tradicional
Las asociaciones gastronómicas representan los componentes estructurales de esta tradición a través de vestimentas tradicionales. Estas prendas representan a cocineros, cantineras, barrileros o soldados, quienes aportan su atención y marcha animada al desfile.
La evolución de las familias
Este evento debe ser organizado y dinamizado antes de que el tambor salga a la calle. A partir de marzo, Iradier Arena estará lleno de vida, donde jóvenes y adultos comparten tiempo, nervios y aprendizaje, garantizando la continuidad de la tradición con una nueva generación.
Nagore Montoya Armentia y su familia han estado vinculados durante años a la asociación gastronómica Landatxo. El día de San Prudencio no es una fecha cualquiera, sino una representación de una familia que crea recuerdos y lazos.
Rituales familiares en la comida
Ese día, toda la familia se reunirá, especialmente para preparar la receta de caracol. Se elaboran varios, todos con cuidado y experiencia, extendiendo el símbolo de este día.
Recuerdos de la infancia
Las abuelas han recopilado fragmentos de la historia. Hoy en día, Nagore lleva con orgullo el legado de su familia, no solo en la lectura de la épica, sino también en el sabor. Una vez al año, podemos ver ese momento especial, el instante previo al desfile, cuando los tambores suenan en un ángulo especial para todos juntos.
Con los tambores saliendo a la calle y la melodía comenzando, el arduo trabajo, la organización y todos los detalles componen el paseo, llegando al centro de Vitoria, donde los espectadores quedan maravillados.
Memoria compartida
La tamborrada se ha visto como un recuerdo y una historia compartida, con Nagore, estable, trayendo lo mejor de las características del pueblo. Este año, los tambores no son solo una función, sino que son parte de algo especial, un tapiz junto a todos los grupos de historia.
